7 julio, 2026 11:48

La informalidad laboral alcanza al 44,2% de los trabajadores en Argentina y crece la precarización

La informalidad laboral en Argentina alcanzó el 44,2% durante el primer trimestre de 2026, según un informe del Centro de Estudios del Trabajo y el Desarrollo (CETyD) de la UNSAM. El estudio advierte que el empleo continúa creciendo, pero impulsado por puestos informales, mientras caen los trabajos registrados y los salarios siguen perdiendo poder adquisitivo frente a la inflación.

El mercado de trabajo argentino continúa mostrando señales de deterioro. Aunque la cantidad de personas ocupadas aumentó durante el primer trimestre de 2026, la mayor parte de los nuevos puestos corresponde a empleos informales, con menores derechos laborales, ingresos más bajos y escasa estabilidad.

Así lo revela un informe elaborado por el Centro de Estudios del Trabajo y el Desarrollo (CETyD) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), que ubica la informalidad laboral en el 44,2%, uno de los niveles más elevados de los últimos años. En la práctica, esto significa que casi uno de cada dos trabajadores desarrolla su actividad sin aportes jubilatorios, cobertura social ni las garantías que brinda un empleo registrado.

Se destruye empleo formal y crece el trabajo precario

El estudio sostiene que la recuperación del empleo no refleja una mejora genuina del mercado laboral. Por el contrario, advierte que la economía está reemplazando puestos registrados por ocupaciones más precarias.

Entre comienzos de 2025 y marzo de 2026 se perdieron 242.000 empleos formales, de los cuales 196.000 correspondieron a asalariados registrados y 46.000 a trabajadores independientes inscriptos.

En el mismo período se incorporaron 634.000 ocupaciones informales, integradas por 274.000 asalariados no registrados y 360.000 trabajadores independientes sin formalizar.

Para los especialistas, este fenómeno consolida un mercado laboral con menores niveles de protección y mayor vulnerabilidad para los trabajadores.

Más personas buscan empleo para sostener los ingresos familiares

Otro dato que refleja el escenario económico es el incremento de la tasa de actividad, que alcanzó el 48,6%, el valor más alto registrado hasta el momento.

Sin embargo, el informe aclara que este crecimiento no responde a una mejora económica, sino a la necesidad de que más integrantes de cada hogar salgan a trabajar para compensar la pérdida del poder adquisitivo.

A esta situación se suma el aumento de la subocupación. Más del 90% de quienes consiguieron un nuevo empleo manifestó que necesita trabajar más horas, aunque no encuentra esa posibilidad debido a la menor actividad económica y al debilitamiento del consumo.

Como consecuencia, la subocupación aumentó un 14% respecto del mismo período del año anterior.

Desigualdad entre provincias

El relevamiento también identifica fuertes diferencias entre las distintas provincias.

Dos de cada tres jurisdicciones empeoraron sus indicadores laborales, ya sea por un aumento del desempleo o por el crecimiento de los denominados “empleos refugio”, caracterizados por bajos salarios, escasa estabilidad y condiciones laborales más precarias.

Entre las provincias con mayores dificultades aparecen Santa Cruz, Formosa y Chaco, mientras que Neuquén, Río Negro y Tucumán mostraron una evolución más favorable, impulsada principalmente por el desarrollo de sectores productivos como Vaca Muerta y por una recuperación del empleo formal.

Los salarios también pierden frente a la inflación

El informe del CETyD advierte además que los salarios reales continúan deteriorándose.

Durante el primer trimestre del año, los ingresos del sector privado registrado volvieron a ubicarse por debajo de la inflación. En el sector público hubo una leve recuperación durante marzo, aunque los salarios permanecen alrededor de un 17% por debajo de los niveles registrados en noviembre de 2023.

A esto se suma el aumento sostenido de los gastos fijos de los hogares, como vivienda, servicios públicos, transporte y comunicaciones.

Según el estudio, mientras el salario real cayó un 2,5% entre enero y marzo, el ingreso efectivamente disponible para el consumo descendió un 5%, reflejando que una proporción cada vez mayor de los ingresos familiares se destina a cubrir gastos esenciales.

Para los investigadores, el panorama confirma una tendencia de creciente precarización laboral, donde el incremento del empleo no se traduce en mejores condiciones de trabajo ni en una recuperación del poder de compra de los salarios.

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