La crisis que atraviesa la industria metalúrgica sigue dejando consecuencias en Ramallo y el corredor productivo del norte bonaerense. De acuerdo con relevamientos realizados en el sector, alrededor de 315 puestos de trabajo se vieron afectados durante los primeros meses de 2026 como consecuencia de cierres de empresas, despidos y la finalización de contratos vinculados a la actividad siderúrgica.
El escenario impacta especialmente en las compañías proveedoras de servicios industriales y metalúrgicos que dependen de la demanda generada por las grandes empresas de la región. La retracción de la actividad, la menor inversión y la reducción de trabajos contratados han provocado una fuerte caída en el empleo.
Uno de los casos más relevantes fue el de Tecsesi, empresa que dejó de operar a comienzos de este año. Si bien parte de sus trabajadores logró ser incorporada por otras firmas del sector, un número importante de empleados quedó sin posibilidades de continuidad laboral.
A esta situación se sumó el cierre definitivo de Leval, que dejó sin trabajo a más de 50 personas, y la paralización de las actividades de Damluc, ubicada en el Parque Industrial Comirsa, donde cerca de 80 trabajadores resultaron afectados por la pérdida de sus empleos.
La preocupación se incrementó en los últimos días tras conocerse nuevos despidos en Welding Alloys Argentina, también radicada en Comirsa. Allí varios trabajadores recibieron telegramas de desvinculación mientras persiste la incertidumbre sobre el futuro de otros empleados de la compañía.
Por otra parte, la reducción de la actividad industrial también se reflejó en la finalización de contratos eventuales vinculados a Ternium. Según datos del sector, alrededor de 80 trabajadores contratados bajo esta modalidad dejaron de prestar servicios durante los primeros meses del año, evidenciando una menor demanda de mano de obra asociada a la producción siderúrgica.
Impacto económico y preocupación por el futuro
Frente a este panorama, los gremios vienen realizando gestiones para intentar reubicar trabajadores en otras empresas de la región y reducir el impacto social generado por los cierres y despidos. Sin embargo, advierten que una recuperación sostenida del empleo dependerá de una reactivación de la actividad industrial y de nuevas inversiones en el sector.
La situación genera especial preocupación en Ramallo debido a la estrecha relación que existe entre la economía local y el entramado productivo regional. Cada empleo industrial perdido repercute no solo en las familias afectadas, sino también en el comercio, los servicios y otras actividades que dependen directa o indirectamente del movimiento económico generado por las grandes industrias.
Mientras tanto, empresarios, trabajadores y representantes gremiales siguen con atención la evolución del sector, a la espera de señales que permitan revertir una tendencia que continúa impactando en el empleo metalúrgico y siderúrgico durante 2026.












