La morosidad de las familias argentinas volvió a marcar un récord en marzo y encendió nuevas señales de alarma sobre el creciente endeudamiento de los hogares. Según un informe de la consultora 1816 elaborado sobre datos oficiales del Banco Central, la irregularidad en los préstamos a familias escaló al 11,5%, el nivel más alto registrado en más de dos décadas.
El dato representa una nueva suba respecto de febrero, cuando la mora se ubicaba en 11,2%, y confirma una tendencia que ya acumula 17 meses consecutivos de crecimiento. En octubre de 2024, ese mismo indicador era de apenas 2,5%, reflejando el fuerte deterioro en la capacidad de pago de millones de argentinos.
El escenario se desarrolla en un contexto marcado por tasas de interés elevadas, pérdida del poder adquisitivo y menor acceso al crédito. De acuerdo con estimaciones privadas, actualmente habría alrededor de 6 millones de personas con problemas de endeudamiento o atrasos en pagos.
Desde el Gobierno nacional reconocieron la preocupación por la situación. El ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó el aumento de la mora al sobreendeudamiento generado durante la fuerte expansión del crédito registrada el año pasado.
“Los bancos no estaban acostumbrados y la gente se sobreendeudó a tasas muy altas, pensando que la inflación iba a licuar las deudas y eso no pasó”, sostuvo el funcionario.
En la misma línea, el presidente del Banco Central de la República Argentina, Santiago Bausili, había reconocido previamente que parte de los créditos fueron otorgados “a ciegas” durante el shock financiero y monetario registrado en 2025.
Frente al deterioro de los indicadores, Caputo confirmó además que el Gobierno mantuvo conversaciones con entidades bancarias para intentar aliviar la situación de los deudores mediante extensión de plazos y menores tasas de refinanciación.
El informe también advirtió que el problema ya impacta con mayor fuerza en todo el sistema financiero. La mora total del crédito privado subió del 6,7% al 7%, mientras que en el caso de las empresas pasó del 2,9% al 3,1%.
El deterioro coincide además con una caída sostenida del salario real. Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos, los salarios registrados crecieron apenas 1,8% en febrero, por debajo de la inflación del 2,9%. En marzo, la inflación volvió a acelerarse y alcanzó el 3,4%, profundizando la pérdida del poder adquisitivo.
A esto se suma el incremento de la mora en billeteras virtuales y plataformas de financiamiento digital. En ese segmento, el incumplimiento de pagos superó por primera vez el 30%, alcanzando el 30,1% en marzo.
Para los analistas, la combinación de tasas altas, caída del consumo y pérdida de ingresos continúa presionando sobre la situación financiera de millones de hogares argentinos, en un contexto económico cada vez más complejo.












