El cierre del cine en el Auditorio Libertador de Villa Ramallo marca un nuevo golpe a la exhibición cinematográfica en el interior de Argentina, en un contexto cada vez más adverso para el sector cultural.
La confirmación fue realizada por la productora María Eugenia Carrero, quien había impulsado el proyecto junto a inversores privados con el objetivo de recuperar un espacio clave para la oferta cultural en Villa Ramallo.
La sala había sido reabierta durante las vacaciones de invierno de 2024, con una respuesta positiva del público que renovó las expectativas de consolidar una propuesta sostenida en el tiempo. Sin embargo, con el correr de los meses, se registró una caída progresiva en la asistencia, lo que impactó directamente en la continuidad del emprendimiento.
Según explicaron desde la organización, la combinación de baja concurrencia, contexto económico complejo y altos costos operativos terminó por volver inviable el proyecto. En este escenario, se tomó la decisión de cerrar definitivamente la sala.
El caso de Villa Ramallo sin cine no es aislado. En el último año, se multiplicaron los cierres de salas en distintas ciudades, reflejando una crisis en la industria cinematográfica tradicional. El avance de las plataformas de streaming y los cambios en los hábitos de consumo cultural aparecen como factores determinantes.
El cierre deja un vacío en la vida cultural local y vuelve a poner en agenda el desafío de sostener espacios culturales en el interior, en un contexto donde el acceso al cine en comunidad se vuelve cada vez más limitado.












