El Parque Industrial COMIRSA atraviesa un escenario de fuerte desaceleración económica, con impacto directo en la actividad industrial y el empleo en Ramallo. Así lo advirtió su director, Sergio Romá, quien alertó sobre la falta de inversiones y la ausencia de perspectivas de crecimiento.
Según explicó, los primeros signos de enfriamiento comenzaron a evidenciarse en el último trimestre de 2025, pero la situación se profundizó en los primeros meses del año. “En enero y febrero se observa una caída muy importante de la actividad industrial”, sostuvo, al tiempo que descartó que se trate de un fenómeno estacional.
El parque industrial mantiene una fuerte dependencia de la industria siderúrgica, especialmente de la empresa Ternium, cuya menor producción y políticas de reducción de costos repercuten en toda la cadena de valor. Esto impacta en proveedores de servicios, transporte y sectores asociados, como el químico.
Si bien existen algunos focos de movimiento, como obras vinculadas a Sidersa, Romá aclaró que estos no logran compensar la retracción general. “No hay un sector que esté traccionando lo suficiente como para revertir la caída”, afirmó.
En un análisis más amplio, el directivo indicó que a nivel nacional los únicos sectores con dinamismo son los ligados a recursos extractivos, como el petróleo, el gas y la minería. En ese contexto, destacó a Neuquén como una de las pocas regiones con generación de empleo sostenida.
Romá también expresó cuestionamientos al actual rumbo económico, al señalar similitudes con procesos de la década del 90. Entre ellas, mencionó la caída del consumo, el aumento del desempleo y una mayor apertura de importaciones como herramienta para contener la inflación.
En esa línea, subrayó las dificultades que enfrentan las empresas para acceder al crédito productivo, con tasas elevadas que desalientan la inversión. “Hoy resulta más atractivo colocar dinero en el sistema financiero que invertir en producción”, remarcó.
Respecto al empleo, el panorama es igualmente complejo. Según indicó, crece la cantidad de personas que buscan trabajo en el parque, especialmente jóvenes sin empleo. “Las empresas están frías, no hay perspectiva de crecimiento”, resumió.
Finalmente, advirtió sobre los desafíos estructurales que enfrenta la región: “Ramallo crece en población, pero no en oportunidades laborales”. En ese sentido, recordó que el desarrollo histórico del distrito estuvo ligado a grandes proyectos industriales, un impulso que —según señaló— hoy se encuentra debilitado.












