La morosidad de las familias argentinas con el sistema bancario alcanzó en octubre su nivel más alto en las últimas dos décadas, reflejando con claridad el deterioro del poder adquisitivo y la creciente dificultad para afrontar compromisos financieros. Según datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el 7,8% de los créditos otorgados a hogares presenta atrasos en los pagos, una cifra que se triplicó en apenas un año.
En octubre de 2024, la mora de las familias era del 2,5%, lo que evidencia un crecimiento acelerado y sostenido que supera incluso los niveles registrados durante la pandemia. El fenómeno no solo se manifiesta en la banca tradicional, sino que se agrava notablemente en el sistema fintech y las billeteras virtuales, donde la morosidad trepa al 18%, casi triplicando el promedio del sistema bancario.
Este escenario expone una profunda crisis de ingresos en los hogares, con salarios que pierden capacidad de compra frente a la inflación y un aumento del uso del crédito para cubrir gastos corrientes. Cada vez más familias recurren a préstamos personales, tarjetas de crédito y financiamiento digital para afrontar consumos básicos, generando un ciclo de endeudamiento que se vuelve difícil de sostener.
El crecimiento de las billeteras virtuales como herramienta de pago y financiamiento también aporta un dato clave: si bien amplían el acceso al crédito, presentan mayores niveles de riesgo, producto de tasas más elevadas, plazos cortos y menores exigencias de evaluación crediticia, lo que incrementa la posibilidad de incumplimientos.
Especialistas advierten que, de mantenerse esta tendencia, podría profundizarse la restricción al crédito para los sectores de ingresos medios y bajos, afectando el consumo interno y la actividad económica. En paralelo, las entidades financieras refuerzan políticas de evaluación y cobranza ante el aumento sostenido de la mora.
La morosidad récord se consolida así como uno de los indicadores más sensibles de la actual situación económica, reflejando el impacto directo de la pérdida de poder adquisitivo y la presión que enfrentan los hogares para sostener su economía diaria.












