El Concejo Deliberante de Ramallo celebró este jueves su primera sesión ordinaria con la nueva composición legislativa, en un clima de fuerte tensión política. Allí, el oficialismo impuso su mayoría numérica y aprobó el nuevo Código Tributario impulsado por el Departamento Ejecutivo. La votación culminó con 9 votos a favor y 7 en contra, sin aceptar modificaciones ni devolver el expediente a comisión, como había solicitado la oposición.
Desde el inicio del debate, los bloques opositores reclamaron más tiempo para evaluar la reforma tributaria, señalando que se trata de una norma de alto impacto económico y social. Argumentaron que el proyecto requería un análisis técnico profundo, participación multisectorial y una revisión detallada de las nuevas escalas impositivas. El oficialismo rechazó el planteo y defendió la urgencia de la aprobación.
En su fundamentación, el oficialismo sostuvo que el nuevo código permitirá “reordenar la estructura fiscal, actualizar criterios y avanzar hacia un esquema más equitativo”, en línea con el escenario económico actual. Afirmó que la reforma introduce parámetros modernos, mejora la eficiencia recaudatoria y redistribuye cargas con una lógica progresiva.
La oposición, por su parte, fue enfática en sus críticas. Advirtió que el aumento en varias tasas rondaría el 50%, e hizo foco en nuevas alícuotas como el 2% por litro de combustible, señalando que esto impactará de manera directa en la producción y el transporte local. Los concejales opositores señalaron además que la presión fiscal acumulada superaría la inflación, con previsiones de incrementos adicionales de cara a 2026.
Los bloques opositores coincidieron en que el oficialismo “aceleró el trámite sin evaluar las consecuencias económicas”, y remarcaron que un código tributario de tal magnitud no debería aprobarse sin una instancia de revisión técnica exhaustiva.
Con la aprobación definitiva, el oficialismo convirtió en ordenanza la reforma tributaria y cerró una etapa del debate institucional. Sin embargo, el tema promete seguir en la agenda pública: vecinos, comerciantes e industrias ya analizan el impacto que tendrá el nuevo esquema de tributos y anticipan que la discusión continuará más allá del recinto legislativo.












