El Municipio de Ramallo avanza con un refuerzo en los controles de tránsito y alcoholemia, tras la incorporación de un nuevo alcoholímetro gestionado ante el Ministerio de Transporte, en una estrategia que busca reducir los siniestros viales y fortalecer la seguridad vial en todo el distrito.
Así lo confirmó el secretario de Seguridad, Lautaro Correa, quien destacó que los primeros operativos de alcoholemia realizados junto a la Policía ya arrojaron resultados positivos, con la detección de conductores que circulaban con alcohol en sangre. Incluso, durante el último fin de semana, el dispositivo fue utilizado en un siniestro vial con intervención judicial, lo que evidencia su importancia operativa.
Según explicó el funcionario, los controles se sostendrán en el tiempo y se ampliarán a distintas localidades como Villa Ramallo y Pérez Millán, con el objetivo de reforzar la presencia del Estado en el territorio y generar un efecto preventivo.
Uno de los puntos que más preocupa a las autoridades es el crecimiento de los menores al volante, especialmente en motocicletas. Correa advirtió que esta práctica se ha vuelto “naturalizada”, en muchos casos con la responsabilidad directa de adultos que permiten el uso de vehículos sin habilitación.
En paralelo, se intensificará el control sobre conductas de riesgo en motos, como las maniobras peligrosas, picadas ilegales y escapes no reglamentarios, situaciones que representan un alto peligro para conductores y terceros.
Frente a este escenario, desde el área de Seguridad se decidió evitar persecuciones y priorizar una estrategia basada en la identificación de infractores mediante cámaras de monitoreo y la realización de allanamientos posteriores, una metodología que consideran más eficaz y segura.
Además, el Municipio articula acciones con el Juzgado de Faltas para avanzar en el endurecimiento de sanciones, especialmente en casos de reincidencia, buscando que el impacto económico de las multas funcione como un elemento disuasivo.
A la par de los operativos, se desarrollan campañas de concientización en escuelas secundarias, orientadas a promover una mayor responsabilidad vial en jóvenes y adolescentes. “No se puede manejar una moto como si fuera una bicicleta. Hay normas que cumplir y responsabilidades que asumir”, remarcaron desde el área.
Finalmente, Correa insistió en el rol clave de la comunidad: “La responsabilidad empieza en cada uno”, subrayando que el cumplimiento de las normas es fundamental para cuidar vidas y reducir los riesgos en la vía pública.












