La empresa Industrias Nihuil S.A., dedicada a la fabricación de envases de hojalata para la industria alimenticia y radicada en Villa Ramallo, atraviesa un escenario complejo que impacta directamente en su planta laboral.
La situación fue comunicada el miércoles 1 de abril por la mañana, cuando el directivo Eduardo Bestani convocó a los trabajadores y anunció la implementación de suspensiones rotativas cada 15 días, afectando a una parte significativa del personal.
Según se explicó, la medida responde a una fuerte caída del consumo, que repercute en distintos sectores industriales. En el caso de la firma, su nivel de actividad depende del volumen de producción de sus clientes, muchos de los cuales registran una retracción en la demanda.
A este contexto se suman factores estructurales que profundizan la crisis, como la apertura de importaciones, que permite el ingreso de productos similares a precios más competitivos, generando mayor presión sobre la industria nacional.
Además, el incremento en los costos de servicios esenciales como la energía eléctrica y el gas industrial impacta de lleno en la estructura de la empresa, reduciendo los márgenes de rentabilidad y complicando la continuidad operativa.
No es la primera vez que Nihuil S.A. recurre a este tipo de medidas. Durante 2025 ya había aplicado un esquema similar de suspensiones laborales, lo que evidencia la persistencia de la crisis en el sector manufacturero.
Desde la conducción señalaron que se trata de una decisión transitoria, orientada a evitar medidas más drásticas como despidos masivos. Sin embargo, entre los trabajadores crece la incertidumbre laboral, ante un panorama económico que no muestra señales claras de recuperación.
En este escenario, el futuro de la planta en Villa Ramallo y de sus empleados queda condicionado a una eventual reactivación del consumo y a la estabilización de los costos productivos, factores clave para sostener la actividad industrial.












