La provincia de Buenos Aires enfrenta un brote de coqueluche —también conocida como tos convulsa o pertussis— que llevó al Ministerio de Salud a emitir una alerta epidemiológica el pasado 21 de octubre. Según los datos oficiales, hasta el 22 de noviembre se registraron 1.320 casos sospechosos, de los cuales 337 fueron confirmados, con un impacto especialmente preocupante en lactantes menores de un año.
El 44% de los casos confirmados corresponden a niños de hasta 12 meses, el grupo más vulnerable ante esta enfermedad bacteriana altamente contagiosa. Asimismo, se reportaron cinco fallecimientos, lo que subraya la gravedad del escenario actual. La coqueluche es causada por la bacteria Bordetella pertussis, cuya letalidad puede alcanzar el 1 al 3% en bebés menores de dos meses.
Mientras que en adolescentes y adultos con inmunidad previa los síntomas pueden ser leves, en lactantes el riesgo de complicaciones graves es elevado. Por eso, la vacunación sigue siendo la herramienta más efectiva para prevenir cuadros severos y frenar la circulación de la bacteria.
El Calendario Nacional de Vacunación establece un esquema primario con tres dosis durante el primer año de vida (a los 2, 4 y 6 meses, con vacuna quíntuple), más refuerzos a los 15-18 meses y a los 5 años. A los 11 años, se indica una dosis de triple bacteriana acelular (DTPa) para reforzar la protección.
Desde el Ministerio de Salud insisten en la importancia de controlar los esquemas de vacunación, especialmente en hogares con bebés pequeños, y recomiendan consultar de inmediato ante síntomas como tos persistente o paroxística. La enfermedad se transmite con facilidad, por lo que la prevención, el diagnóstico temprano y la inmunización son esenciales.
Las autoridades continúan monitoreando el brote y reforzando las campañas de vacunación para evitar nuevos casos graves. Para más información, se sugiere acudir a centros de salud locales o consultar los canales oficiales del Ministerio.












