El laboratorio ubicado en el Parque Industrial de Ramallo, propiedad de los hermanos García Furfaro, quedó en el centro de la investigación por la producción de fentanilo contaminado que provocó más de 90 muertes.
Imágenes difundidas muestran un predio con ampollas rotas de fentanilo, ranitidina y diclofenac apiladas al aire libre, sin tratamiento ni resguardo, lo que implica riesgos ambientales y sanitarios. A esto se suma la falta de seguridad: una pared caída permitía el ingreso libre al lugar, hoy clausurado y con custodia policial.
Un informe del Instituto Malbrán reveló fallas graves en la producción: sellados defectuosos, controles de calidad irregulares y permanencia excesiva del personal en áreas asépticas, prácticas que comprometen la esterilidad de los medicamentos.
El estudio también detectó bacterias altamente peligrosas, como Ralstonia mannitolilytica y Klebsiella pneumoniae multirresistente, coincidentes con las halladas en pacientes afectados.
Con el laboratorio clausurado e inhabilitado, la Justicia avanza sobre el futuro judicial de Ariel García Furfaro, dueño de HLB Pharma y principal acusado en una causa que destapó negligencias y fallas de control con consecuencias mortales.












