En un contexto difícil donde el Estado Municipal asume cada vez más responsabilidades [que no le son constitucionalmente originarias], enfrentando también desafíos para sus finanzas y servicios, el proyecto de ordenanza del Departamento Ejecutivo que propone aceptar la oferta de transferencia de 30 hectáreas de tierra a favor de la Municipalidad, efectuada por la empresa Fiplasto, en compensación de cancelación del precio de tasas municipales representa una decisión innovadora y estratégica.
Esta iniciativa no sólo evita prácticas como la exención de tasas que [casi] nunca genera resultados tangibles para la comunidad, sino que además permite al Municipio hacerse de tierras con valor social y urbanístico, abriendo nuevas posibilidades de gestión, planificación y desarrollo local.
La aceptación de tierras por parte del Municipio logrará entonces un recupero justo como contraprestación por sus servicios sin renunciar a la recaudación correspondiente. Pero el valor de este proyecto no es sólo económico: va más allá, es también político y social. Porque le devuelve al Municipio la posibilidad de garantizar el derecho al futuro.
Qué se puede hacer con 30 hectáreas en manos del Municipio: MUCHÍSIMO. Desde proyectos de urbanización y loteo social para familias ramallenses a través del Banco de Tierras, hasta espacios verdes, educativos y recreativos. Es una base concreta para volver a llevar políticas públicas transformadoras a quienes más las necesitan.
Por eso, este proyecto merece no sólo ser debatido [es más, es obligación del Concejo Deliberante hacerlo], sino también respaldado con madurez política. Es una oportunidad para mostrar que, cuando hay voluntad y creatividad, se pueden encontrar soluciones que beneficien a todos: al Municipio, a una empresa que en tiempo de crisis da trabajo, pero sobre todo y más importante a los vecinos del Partido de Ramallo.












